miércoles, 20 de mayo de 2009

Domingo-fobia.

Visitando el blog de un amigo, leí un post sobre lo pesado que se le hacía subir la cuesta del día domingo. Dicho post me trajo a la memoria, lo que yo sentía los domingos cuando era niño. Recuerdo que ya desde aquellos años, siendo un púber aún, detestaba ancestralmente ese día de la semana, porque era el día en que todos los parientes y familiares venían a casa a pasar el día. (De parte de mi padre eran 8 hermanos y de mi madre eran 6 hermanos, así que imagínense, un batallón de gente desparramado por toda la casa) Llegaban en manadas, a la mañana muy temprano y se iban al caer la tarde y recién ahí, una vez despejada la casa de familiares invasores, yo
podía sentarme en la mesa del comedor a hacer mis tareas para el día lunes. Y por supuesto, mi madre limpia que te limpia la casa, (porque los parientes, “muy rico todo y se iban…” pero la los platos quedaban sucios) mi padre limpia que te limpia el asador y mi hermana por ahí, a su aire, jugando con sus muñecas. Y quien suscribe, con el cuaderno y el lápiz, mascullando bronca en la mesa del comedor… Encima, no podía ver televisión hasta que no terminara de hacer toda la tarea, más odiaba los visitantes…
Y de adolescente (Ya grandulón, situémonos en el colegio secundario, yo hice 6 años de escuela técnica así que desde los 12 a los 18 años aproximadamente) mis tíos y primos dejaron de ir tanto a casa, lo hacían esporádicamente y mis padres comenzaron a visitar sus casas más seguidos. (Ahora me surge la duda, ¿Se habrán cansado ellos también? Se lo preguntare a mi madre en el próximo viaje)
En esta etapa, la situación de domingo-fobia podía tener múltiples variantes, si salía el sábado por la noche, de reviente, y me acostaba muy tarde, me levantaba al mediodía, almorzaba con mi familia y después seguía durmiendo hasta que los últimos rayos de sol, que enraban por la ventana, acariciaban mi cabeza recostada sobre la almohada y ahí nomás llegaba la noche, la cena, TV en familia y se terminó el domingo. (Por supuesto que nadie sabía que la cabeza se me partía al medio,… por el agua mineral con gas bebida la noche anterior y el faso)
Lo que más llegó a molestarme del domingo a la tarde eran dos cosas, la puesta de sol, ese momento de la hora mágica, con esa luz tibia, amarillenta, me deprimía muchísimo ese momento tan especial. Recuerdo que me la pasaba encerrado en mi cuarto leyendo hasta que se hiciera de noche. Y la otra era, que la gente en la vereda, escuchara los partidos de fútbol por radio. El relato del partido era terrible y letal. Nunca supe por qué. Esa etapa duro poco, luego con el paso de los años (Y antes de irme a vivir solo, eso lo contare en otro post) dividía el domingo a la tarde en; salidas a tomar algo con la persona que había conocido la noche del sábado, (en un parque, sobre la verde hierba, robé el primer beso…) salidas a caminar y a sacar fotos por la ciudad y salidas con amigos a tomar mates a la costanera de Santa Fe, a ver pasar gente, divertirme y pasarla bien.
En esos años soñábamos y hacíamos proyectos sobre qué hacer cuando fuésemos grandes...
En fin…
(Muchas gracias Lemon Guy)
Fotografía: Atardecer. Puente Colgante. Santa Fe. Argentina.

8 comentarios:

Alicia Seminara dijo...

Uh, me hiciste acordar a mi infancia.

A mi casa no venía la parentella todos los domingos pero sí me acuerdo que los viernes a la tarde mi mamá insistía con que hiciera la tarea para quedarme libre el finde.

Nunca le hice caso y no me quedaba otra que hacerla el domingo al atardecer, mientras mi mamá planchaba...

Pero después de grande, esa melancolía no la tuve más.

Tal vez seas de esas personas que sí les afecta el domingo al atardecer.

A mí por ejemplo, me afecta el ruido del mar.

Cada uno con su locura, vio?

Besos!

Gera dijo...

Recuerdo los domingos por la tarde. Sí, tambien los detestaba a muerte.

Es mas, al día de hoy cuando escucho alguna radio perdida relatando un partido de futbol me da una angustia!

Bandida dijo...

no se si sabias pero los domingos a la tarde es el momento del dia donde se registran la mayor cantidad de suicidios, independientemente del pais que se trate, aca en Australia, en Argentina, en la China, en todos lados.
El domingo es un bajon!

Omar Magrini dijo...

Alicia, que extraño, el ruido del mar..., a mi el ruido del mar me relaja y si a la noche duermo en un lugar con mar, duermo como los angelitos escuchando eso sonido constante de las olas rompiendo contra la costa. Es increible como vuelven los recuerdo de la infancia con estas cosas.

Gera; Siempre deteste el futbol, de chiquito, pero creo que mas lo detesto por haberlo escuchado tanto los domingos a la tarde por las radios de los vecinos.

Bandida, si sabia de esa estadística, es mas en argentina el lugar con mayor cantidad de suicidios es la ciudad de Río Grande en Tierra del Fuego, sobre tdo en invierno y of course, los domingos por la tarde, la gente se sube al puente y de ahi salta al rio, congelado como está, mueren en segundos.

Muchas gracias a todos por los comentarios, saludos y que tengan una muy buena tarde de miércoles. Aquí en madrid con muchísimo calor!
Omar

Rod dijo...

Ai por Dios es tremendo, a todos nos pasa o nos ha pasado.

Antes mi viejo se ponía re mal los domingos al atardecer, más si perdía River.. jaja a mí nunca me interesó.

El puteaba (perdón pero sí) a Julián Weich, cuando estaba los domingos.. "Sacame a ese tipooo" hahha y se quejaba de que ya había terminado el finde.

Por mi parte, como Ali, tenía siempre tarea de último momento.

Hoy en día es nada que ver. Mi viejo ya no le molesta y está igual de buen humor. A mi tampoco me molestan, al menos que esté mal por algo. Pero sino en general, una rica sopa o pizza recalentada, alguna peli, y a la camita temprano para dormir bien.

Creo que voy a escribir sobre este tema, :)

Abrazo!!

Omar Magrini dijo...

Rod, me hiciste acordar una anecdota, cuand trabajaba en Bs. As una vez me tco ir de viaje a Río Gallegos y me tuve que volver un lunes, por una custion de pasajes, el domingo me toco ver el programa de Julian Weich, que era un alágrima y era lo unico que haba para ver en el sur y con mi compañero de trabajo nos pusimos a llorar de la angustia! Son cosas que suceden.
Muchas gracias por comentar.
saludos
Omar

Marian dijo...

los domingos son terribles para mi porque desde que te levantas hasta que te vas a dormir sabes que al dia siguiente se viene... el lunes. Es como que vivis en agonia durante todo el dia...
Que familion el tuyo!
Yo no tenia esas visitas peri cuando era adolescente y salia todos lo fine de semana, los domingos nos teniamos que vlevantar igual... sin importar en que estado o graduacion etilica en sangre, a almorzar cn la flia. El domingo al mediodia es sagrado para mi viejo. Y despues mutabamos un rato en el sillon como para hacer flia y en cuanto mi viejo decia... bueee.. me voy a leer el diario (codigo para: me voy a domir la siesta), saliamos nosotros atras arrastrandonos para llegar a la cama y darle a pata suelta otro rato...
Que lindo. Hoy me levanto a las 6am de lunes a domingo... tener un hijo pequenio es asi.

Omar Magrini dijo...

Marian; sí tenes razón con el tema de los domingos la familia y por supuesto, en mi caso tampoco podia teminar de comer el postre y pirarme para la cama a siestear. Me quedaba un rato, hablaba, charlaba de como había sido el sábado, a veces miraba con mi padre algunas vueltas de la carrera de F1, mientras mi madre y mi hermana lavaban los platos y luego del cafecito y de un poco de sobremesa, me levantaba muy estoico y a dormir!
Y es verdad, el lunes estaba ahi nomas a escasas horas...
Gracias Marian por tu comentario, un afectuoso saludo
Omar

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