
“En el norte, cerca
del círculo polar, hay muchos trolls, han vivido siempre en el bosque y en las
montañas, están allí desde mucho antes de que llegaran los humanos. Hace
millones de años Noruega estaba cubierta de hielo, luego la tierra fue
cambiando poco a poco y aparecieron las montañas, los valles y los ríos... entonces
ahí, aparecieron los primeros trolls.
Son seres simpáticos, tienen una nariz larga, cola y huelen
a la legua a los humanos, les molesta mucho nuestro olor y suelen huir de
nosotros. Los hay con varias cabezas pero la mayoría tienen una sola. Viven en
cavernas, son muy ricos ya que se han pasado años acumulando tesoros y tienen
debilidad por las princesas. Hay trolls muy buenos que aman a los animales pero
también los hay muy malos y de estos les voy a hablar para que extremen
precauciones.
En el bosque a veces desaparecen hombres porque han tenido
mala suerte y se han encontrado con las mujeres trolls. Aparentemente son
mujeres tremendamente hermosas y los hombres al mirarlas a los ojos se enamoran
perdidamente. Las mujeres trolls se los llevan al bosque y nunca más se sabe de
ellos. Allí abandonan su falsa apariencia y se transforman en lo que realmente
son: trolls malvados.
Sí -continúo hablando la vendedora muy metida en su papel de
cuenta cuentos-. Sí eres hombre ten cuidado cuando veas una mujer bonita, podría
ser una mujer troll...
Para quien no conozca a los trolls que preste atención,
sobre todo si van de campamento a un bosque, ya que hay que tomar ciertas
precauciones cuando anochece. Cuando llega la oscuridad es mejor no salir,
esconderse, encontrarse con un troll es peligroso y por supuesto, nada
agradable. Son grandes y fuertes, tan fuertes como cincuenta hombres juntos,
eso si, son un poco tontos y fáciles de engañar. Tienen muchos años, algunos
tantos que ni recuerdan su edad. A veces discuten entre ellos y arman un
escándalo insoportable, esto puede acarrearles problemas porque olvidan que va
a amanecer y muchos acaban convertidos en piedras.
En Noruega viven tantos trolls en los bosques que tuvieron
que firmar un contrato entre ellos y los humanos. Se decidió que lo justo para
vivir en armonía era que durante seis meses al año fuera siempre de día y
durante los otros seis meses fuera siempre de noche, de este modo la
convivencia funcionaría mucho mejor. Durante los meses de día los trolls
desaparecen y dejan vivir en libertad a los humanos y les permiten disfrutar de
los bosques, pero con la llegada del invierno también llega la oscura y fría noche
y los trolls son los reyes, ningún humano se atreve a adentrarse en el bosque
helado en esa época del año.

La quedé mirando sorprendido por lo que acababa de escuchar,
le pagué el troll y salí de la tienda y la historia me quedó por un tiempo
dando vueltas en la cabeza. Es la que les acabo de relatar.
Hasta el próximo post.