Mostrando entradas con la etiqueta sandías cuadradas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sandías cuadradas. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de septiembre de 2009

¡Sandías cuadradas!

Recuerdo que cuando era así de chiquitito, todos los sábados, mi madre compraba una sandía en la feria callejera que estaba a 4 cuadras de casa. Aun tengo la imágen de mi padre acarreando una sandía en sus manos y mi madre, a su lado, con los bolsos llenos de verduras para toda la semana. En aquel tiempo, en mi Santa Fe querido, las sandías eran grandes, ovaladas (o redondas) y recubiertas por una cáscara overa en distintos tonos de verdes y marrones. La sandía en cuestión se cortaba en dos mitades y se la guardaba en la heladera para comerla después que toda la familia se levantara de la siesta y cuando digo todos, éramos todos sin excepción, ya que en aquel tiempo y sobre todo en verano, aquellos tórridos veranos santafesinos, dormir la siesta era sagrado. (Lo mismo que tomar sopa)
Cuando nos levantábamos, comíamos la sandía fría, con esa pulpa roja media arenosa, sus semillas negras y ese jugo que te chorreaba por todos lados y te dejaba todo pegajoso. Tengo que reconocer que era un placer, después de levantarse medio atontado por el calor, comerse un rebanada de sandía fresca, los cuatro sentados en el patio a la sombra, luego sí, cada uno con sus actividades, mi madre a la cocina, mi padre al taller mecánico de a la vuelta de casa y nosotros a jugar.
Teníamos prohibido comer sandía y después ir a la pileta de Carina, la vecina, nos decían que se podía endurecer en el estómago y ahí nomás nos quedábamos fritos. Nunca supe si era verdad o mentira, pero por la dudas nunca lo puse en práctica.
Y el domingo a la tarde, se repetía el ritual con la otra mitad que había quedado.
En fin, recuerdos de aquellos buenos viejos tiempos.
¡Cómo cambió todo y tan radicalmente, que hoy, hasta las sandías vienen cuadradas! Sí, miren la foto y si no me creen, péguense una vuelta por la verdulería que está a media cuadra de la plaza Chueca, sobre la calle de Barbieri, en pleno centro de Madrid y después me cuentan.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails