
Ayer fui hasta la oficina de la Agencia Tributaria (Rentas) en la zona norte de Madrid, en el barrio de Fuencarral a presentar mi borrador del Impuesto sobre la renta de las personas físicas, como lo hacen todos los contribuyentes, (Salvo aquellos que ganan mucho, pero mucho dinero y que viven en otro país, como es el caso joven piloto español de F1, que fijó domicilio en un cantón Suizo, pero bueno, ese no es mi caso) y que me dijeran si tenía que pagarle algo al Estado o si el Estado me devolvería dinero.
Sí, aunque suene utópico e increíble. Presenté todos los papeles y la documentación que solicitaban, pero, siempre los hay, faltaban dos datos; uno era la nomenclatura catastral del anterior piso donde vivía y el otro era, el consumo de luz del lugar de trabajo. Tuve que pedir una nueva cita para hoy, y hoy concurrí con todo, no me faltaba nada.
La señorita que me atendió comenzó a solicitarme toda la documentación, se la fui suministrando y cuando completó todo en su pantalla me miró y me dijo:
-Usted le debe al Estado casi € 3000 (Una cifra de cuatro dígitos!)
Glup! En ese momento sentí que el alma me llegaba al piso y se arrastraba por el salón lleno de contribuyentes ansiosos de saldar sus cuentas con el Estado.
-¿Cuánto?- dije con mi cara desencajada. La señorita me miró y volvió a repetir la cifra. -¿Perdón, pero,… está segura? ¿puso usted bien el importe del alquiler y todos los datos? -le pregunté. Ella me miró, miró la pantalla y me dijo;
-Sí, pero lo vamos a chequear nuevamente. -miró, revisó y dijo -Permítame los papeles otra vez- se los dí y ví que corregía algo. -Perdón, me equivoqué, puse mal el consumo de luz. El Estado le va a devolver a usted, € 700… -la miré, sonreí y respire un poco más aliviado.
-¿Segura…? -pregunté y ahora ella se sonrió y dijo:
-Sí, quédese tranquilo.
Y salí de la oficina muy contento, rumbo a mi lugar de trabajo. (Que no es poco en estos días)
Es la primera vez en mi vida que hago una declaración de rentas y es la primera vez en mi vida que un Estado, el español, me va a devolver dinero o sea parte de lo que pagué de impuestos. De no creer. Pero el susto no me lo quita nadie.
La señorita que me atendió comenzó a solicitarme toda la documentación, se la fui suministrando y cuando completó todo en su pantalla me miró y me dijo:
-Usted le debe al Estado casi € 3000 (Una cifra de cuatro dígitos!)
Glup! En ese momento sentí que el alma me llegaba al piso y se arrastraba por el salón lleno de contribuyentes ansiosos de saldar sus cuentas con el Estado.
-¿Cuánto?- dije con mi cara desencajada. La señorita me miró y volvió a repetir la cifra. -¿Perdón, pero,… está segura? ¿puso usted bien el importe del alquiler y todos los datos? -le pregunté. Ella me miró, miró la pantalla y me dijo;
-Sí, pero lo vamos a chequear nuevamente. -miró, revisó y dijo -Permítame los papeles otra vez- se los dí y ví que corregía algo. -Perdón, me equivoqué, puse mal el consumo de luz. El Estado le va a devolver a usted, € 700… -la miré, sonreí y respire un poco más aliviado.
-¿Segura…? -pregunté y ahora ella se sonrió y dijo:
-Sí, quédese tranquilo.
Y salí de la oficina muy contento, rumbo a mi lugar de trabajo. (Que no es poco en estos días)
Es la primera vez en mi vida que hago una declaración de rentas y es la primera vez en mi vida que un Estado, el español, me va a devolver dinero o sea parte de lo que pagué de impuestos. De no creer. Pero el susto no me lo quita nadie.