Este fin de semana que pasó estuvimos en Alicante disfrutando de sus playas y paseos. Había mucha gente, muchos turistas de todos lados caminando y paseando, con sus cámaras a cuestas, vestidos cada cual a su manera, alegres y contentos disfrutando del mar y el sol.El punto en cuestión es como los locales (No solo Alicante, sino que en toda España es igual. En Madrid ni les cuento) te miran alevosamente lo que llevás puesto. Hay situaciones que dan risa de la forma en que te miran; vas caminando y la pareja en cuestión (casi siempre hombre-mujer de… digamos… de 40 para arriba; ellos llevan todo de marca sí, sí… todo lo que se vé…), te clavan la mirada de abajo hacia arriba, comienzan por los pies, las piernas, cintura, el torso, cuello, cara y cabeza. Así en ese orden como un scanner a rayo láser y cuchichean entre ellos. Es genial y los detectas en el acto, ¡pobres! qué triste sus vidas, salir a la calle solo para criticar la vestimenta de los demás. Pero de eso que se encargue un buen profesional.
Yo al principio me decía, ¿qué tengo que me miran tanto? “Nada raro, solo que usas ropa sin marca, de las rebajas y ofertas y eso… es pecado…” me dijo un amigo argentino nacionalizado en el reino hace muchos años. Y me puse a observarlos y descubrí, efectivamente, que la mirada inquisidora va para todo aquel/aquella que no lleve las marcas de moda a cuestas.
En la mayoría de los casos, los ves que van como muy contracturados, muy elegantes todos y se ponen todo para salir a la calle hasta para ir a la panadería; por eso miran a quien no está como ellos. O sea, es el opuesto a lo que sucede en otras grandes capitales donde cada uno sale a la calle con lo que tiene, quiere o puede y a nadie le importa, nadie te mira.
Cuando trabajaba en la agencia de viajes, (que ya quebró…) mis compañeros/as para venir a trabajar se echaban el ropero encima, todos los días con ropa nueva y se gastaban el doble del sueldo que ganaban en ropa todos los meses, con la tarjeta de crédito claro. Pero un día, que tuvimos que llevar a su casa a una de las chicas “más guapas de la oficina” porque se descompuso, en su heladera no había más que agua!, y en la alacena platos y vasos vacíos, de comer y de tomar nada, pero ropa de marca, la que busques, en fin… para muestra basta un botón.
Y tampoco es que yo vaya disfrazado por la calle, voy lo que yo llamo práctico, informal y fresco (si hace calor); este finde por ejemplo no me saque las bermudas verdes, zapatillas y remeras para pasear y para la playa otra Bermuda y nada más. Lo mismo hago aquí en Madrid, con 40 grados en verano no voy a ir de pantalón largo, para eso están las bermudas de vestir (compradas a mitad de precio), que visten bien y son frescas. Pero no uso, no las uso porque por el mismo precio me compro una unidad, compro tres unidades sin marca, pero es algo que todos mis amigos y conocidas españoles no comprenden. Ellos sino tiene la marquita y cuanto más grande y que se vea bien mejor, sino, no se ponen nada.
Solo es cuestión de ver los comentarios en los diarios on-line sobre los modelitos que usó lady Gaga en la entrega de los MTV, en Los Angeles, para saber que piensan…
En fin, me mande hacer tres remeras que dicen, ¿QUE MIRAS? TE GUSTO, solo para reírme un rato.