viernes, 28 de diciembre de 2012

Felices Saturnalias

¿Por qué celebramos la navidad el 25 de diciembre?, bueno para entenderlo tenemos que viajar 1700 años al pasado aproximadamente, cuando Constantino I, el emperador romano, hizo coincidir la fecha con los saturnales o como se dice en latín Saturnalia.


El 25 de diciembre se celebraba el nacimiento del sol invictus o sol invencible. Celebraciones en éstas aparecen en muchas culturas, ya que va estrechamente relacionado con el solsticio de invierno, como sabemos hasta a mediados de diciembre, los días suelen ser muy cortos, y después del solsticio comienzan a alargarse. En la antigüedad, imaginaban que el sol se hacía viejo, hasta morir, y que después nacía un niño sol. Lo curioso es como el festival de Saturnalia se parece cada vez más a lo que hoy, en el siglo XXI celebramos como Navidad.

Las Saturnalia eran unas fiestas en honor a Saturno, dios de la agricultura y las cosechas. Con el tiempo fue equiparado a la divinidad griega Crono, dios del tiempo.

Esta celebración duraba sólo un día, el 17 de Diciembre, pero posteriormente se prolongó del 17 al 23 del último mes de año.

Esta fiesta rememoraba la Edad de Oro de la Humanidad en la que Saturno gobernaba y en la que no existían las diferencias sociales, el sustento no se ganaba con el trabajo, reinaba la paz y siempre había comida.

Igual a lo que se hace en nuestra era, el año se cerraba con unas festividades de alegría, paz y felicidad, pues estas conmemoraciones festejaban el fin del año y el comienzo de otro nuevo.

Las celebraciones se abrían cortando la cinta de lana que sujetaba al dios durante todo el año para que no huyera de la ciudad. A continuación, se celebraba un sacrificio en su honor en el templo que tenía ubicado en el Foro y se continuaba con un banquete público al que podía asistir todo el pueblo.

Para poder participar de las conmemoraciones, las actividades de la ciudad se paralizaban. Se cerraban los comercios, las escuelas, los tribunales, se otorgaba la libertad a los presos y se suspendían las ejecuciones de los condenados a muerte.

Para que reinara la felicidad entre los ciudadanos se llevaban a cabo sorteos de lotería y la gente deambulaba por la calle, permitiéndoseles jugar y apostar en público. A su vez, podían asistir en el anfiteatro a combates de gladiadores.

El vino y las comidas abundantes caracterizaban a esta semana festiva.

La gente vestía con sus mejores galas para asistir a los banquetes, dejaban de lado sus togas cotidianas para ataviarse con los trajes festivos.

Los esclavos coronaban sus cabezas con unos gorros llamados pileus, símbolo de libertad.

En el núcleo familiar, las celebraciones eran más relajadas, pues se intercambiaban regalos; a los hijos se les regalaban muñecos de barro (sigilla) y a los amigos velas (cerei). Durante estos días las familias se reunían y comían todas juntas, principalmente un dulce de miel y frutos secos que llevaba con un obsequio en su interior, un haba seca, el que lo encontraba era coronado como princeps Saturnalicius y sus órdenes debían de ser cumplidas.

Se sabe que en el segundo día de las Saturnalia se llevaba a cabo un carnaval que sería el preludio de nuestros carnavales.

La fiesta finalizaba el 23 de diciembre tras seis días de banquetes, de regalos y de inversión del estatus social.

Tras leer las celebraciones que se realizaban durante las Saturnalia resulta difícil no ver reminiscencias de la fiesta pagana en la celebración de la Navidad:

- Reuniones familiares con abundante comida y bebida.

- Intercambio de regalos.

- Sorteo de lotería.

- Consumo de un dulce con un haba seca en su interior, el que la descubre tendrá buena suerte y se cumplirá su voluntad.

- Uso de vestimenta más lujosa.

Hay un detalle que llama poderosamente la atención, se usaban árboles de pino por doquier, para representar el calor del nuevo nacimiento del dios sol, en forma de fuego (Libro "El hombre y sus dioses" pag 201). Esto se basaba en una antigua leyenda babilónica: durante una noche, un árbol verde se desarrolló de un tronco muerto. Esto hablaba de que el dios sol Nimrod (tronco seco), reencarnaba en Tamuz (árbol verde), cuando su madre Semíramis lo daba a luz en esa noche.



Las leyendas se propagan con los años. Y esta, pasó a ser dominio entre druidas y egipcios y fue adoptada por Roma, la que colgó al árbol, entre otras cosas, cerezas rojas, que después fueron bolas brillantes (esferas), como símbolo del dios sol.

Y esto fue incorporado a la celebración de la Navidad hasta el día de hoy.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Mi primera exposición de fotografías

La fotografía irrumpió en mi vida como esas cosas que siempre estuvieron allí, tan cerca mío, y que sin embargo, pasó inadvertida.
Y lo que comenzó siendo un hobbie, muy pronto se convirtió en una verdadera pasión.
Y finalmente, espero, en un oficio.
Es que la fotografía posee una misteriosa poesía que atrae y atrapa. Y convierte. Nada tan hermoso como detenerse frente a una fotografía atravesada por la luz sol del amanecer y sentir que los sentidos son coloreados por un arco iris que nos imprime claridad, calma y serenidad.
Después de mucho tiempo me decidí y con mi cámara al hombro hice un curso de manejo de cámaras reflex en el Centro Cívico Pati Llimona del centro de Barcelona y ya salieron las primeras fotos para una exposición colectiva. Es el primer paso, vendrán muchos más y muchas fotografias por sacar...

viernes, 30 de noviembre de 2012

Las Damas Pintadas, en Alamo Square. S.Fco.

Cómo caminé ese día, casi 9 kilometros!!,  anduve y anduve por la calle Geary, calle larga si las hay y variada (a ratos con vida, con tiendas y bares, a ratos sin ella, solo casas, pero que casas...!) que une el Pacífico con la Bahía y me cai casi desvanecido en Alamo Square, hogar de las señoras de la plaza, las Damas Pintadas.



Lo bueno de esta plaza es que hay que subir y subir calle arriba por una de las arterias  más empinadas de la zona este y como no podia ser de otra manera, engordando la vista, viendo algunas de las casas victorianas más espectaculares de la ciudad, para luego ir bajando por una plaza poblada de frondosos árboles  e interminables senderos, y llena de gente sentada sobre el césped tomanddo sol o leyendo o paseando sus canes y ahí, uno se encuentra con una de las vistas más famosas de la ciudad… las Painted Ladies con todo el skyline típico de la ciudad de fondo (donde digo ciudad entiéndanse el centro de la ciudad y el centro financiero) y sus rascacielos -como buena ciudad americana-, siendo la Transamerica Pyramid el más famoso de ellos y más llamativo, claro.
Qué más agregar que disfruten de la vista de las Painted Ladies, uno de los lugares más bonitos de la espectacular ciudad de San Francisco.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails