viernes, 12 de noviembre de 2010

Cómo y por qué dejé de fumar.


Empecé a fumar cuando tenía 16 años y cursaba en 4to. año de industrial, en la Enet. Nro. 1 Nicolás Avellaneda de Santa Fe. Compraba en el kiosko los cigarrillos sueltos y los fumaba antes de entrar a clase. Recuerdo que fumaba unas pitadas mientras esperaba la línea 6 de colectivos, en la esquina de casa, muy temprano en la mañana, después lo apagaba y me lo guardaba en ¡el bolsillo del guardapolvo azul petróleo! y cuando me bajaba, encendía nuevamente lo que quedaba y seguía fumando, mientras caminaba hasta llegar al colegio.
Y desde ahí continué sin parar; en la calle, en el recreo, en los baños del colegio, cuando salía, que iba a tomar algo o a bailar, a escondidas, en el patio de mi casa; compraba chicles y caramelos para ocultar el aliento a cigarrillo, hasta que se blanqueó luego de un tiempo. Recuerdo que diariamente fumaba delante de mi madre, (a pesar de su negativa a que lo hiciera) pero no de mi padre, un par de años después fumé delante de los dos.
Comencé con Marlboro y a los dos a tres años cambié a Chesterfield y seguí fumando, nunca más de un atado por día, no tengo registros de haber fumado un atado diario.
En el edificio donde trabajaba en Buenos Aires, estaba prohibido fumar en los 14 pisos, menos en los baños, así que nos íbamos a fumar al baño en grupos de a tres o cuatro, me acuerdo y me da un poco de asco, salíamos del baño con un olor a humo, hasta la corbata quedaba impregnada.
Durante los años de oficina, traté de fumar menos, cambié algunos hábitos y algunos menos fume; me transformé en un fumador social, (como se decía en ese momento) por ejemplo, no lo hacía cuando me bajaba del subte y solo encendía un pucho a media mañana, y otro al mediodía y así logre bajar la cantidad a 10 o 12 fasos por día, a veces algunos más otras menos, pero ese era el promedio, pero nunca el atado entero.
Y así hasta los 34 años.
Ese verano, hace 8 años atrás, me acuerdo que estábamos de vacaciones en las espectaculares playas de La Paloma, Uruguay y yo estaba tirado sobre la arena con un cigarrillo entre los dedos, lo miré y me pregunté; ¿qué estoy haciendo con esto? Y ahí nomás, me prometí a mi mismo que terminaría los atados de Chesterfield que tenía encima y que no fumaría más. Me quedaban dos atados y el último lo fumé el domingo, cuando llegamos a Buenos Aires. Esa noche después de comer, fumé el último Chesterfield y no prendí un solo cigarrillo más.
Estuve fumando durante 18 años…
Las dos primeras semanas fueron bravas, comía toneladas de caramelos y chicles durante el día, tomaba litros de agua, terminaba de comer, me levantaba y me iba, no hacía sobremesa y evitaba los lugares con gente fumando. Y pasó, en un momento llegué a soñar que fumaba y aún hoy, algunas veces todavía sueño que me fumo un cigarrillito y siento el aroma y todo.
Es curioso, tengo épocas en que me gustaría nuevamente prender un cigarrillo, sobre todo cuando estoy escribiendo y tomando mates o un café. Me siento tentado de ir y comprar un atado y prenderme uno. Pero no, queda en eso, sólo ganas.
Hoy no me banco los lugares cerrados con mucha gente fumando o con mucho humo en el ambiente y tampoco aguanto el olor a cigarrillo en la ropa. Hay veces que salís de un restaurant y te olés la ropa y decís “uff!, qué olor a faso!”. No me molesta que fumen al lado mío, pero que tiren el humo para otro lado.
¿Que si volvería a fumar? No sé, creo que no. Si no volví a fumar hasta ahora, no creo que lo haga.
¿Por qué lo dejé? Porque era consciente que en algún momento tenía que dejarlo y que mejor que ahí, en esa playa, lejos de las preocupaciones y el estrés cotidiano para tomar la decisión y con fuerza de voluntad decir ¡no fumo más!

lunes, 8 de noviembre de 2010

GUIA DE LA BUENA ESPOSA (Folleto año 1953)















Una amiga (muchas gracias Pilar) me lo envió por mail, encontró la guía en la casa de su madre haciendo una mudanza, lo escaneó y lo mandó. ¿Habrá sido así realmente? Me cuesta creer, que alguien haya guionado los consejos y publicado con dibujos y todo, pero la imagen habla por si misma. Si alguien me puede contestar mucho mejor.
Creo que vale la pena compartirlo.

lunes, 1 de noviembre de 2010

¿Por qué la Casa Windsor no era la casa Windsor?

El sábado a la noche vinieron a casa a cenar dos amigos españoles y entre charla va y charla viene, uno contó que el próximo fin de semana largo (el que viene) se va a Londres por cinco días y que va a recorrer las propiedades de los Windsor. Nos enganchamos hablando de la monarquía y ahí me enteré, (no lo sabía) que la casa Windsor, no fue la casa Windsor hasta 1917 y que dicho nombre en realidad fue puesto por el rey Jorge V en plena guerra mundial.

Aquí una breve síntesis.
La Casa de Windsor, previamente llamada Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha (Sachsen-Coburg-Gotha), es la casa real del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte desde la muerte de la reina Victoria I en 1901 hasta nuestros días.
La dinastía capitulará tras la muerte de Isabel II, su actual soberana, ya que sus descendientes adquirieron por decreto real el apellido Mountbatten-Windsor.
La casa Windsor fue renombrada así, el 17 de julio de 1917 por Jorge V, dado el origen germánico del anterior nombre y debido a que entonces el Reino Unido estaba en guerra con Alemania.

El hecho de adoptar el nombre de Windsor fue una medida popular: era una forma de "nacionalizar" una dinastía extranjera desde 1714, alemana y con un sinfín de vínculos familiares e históricos en suelo germano.
Ni los Hannover ni los Sajonia-Coburgo-Gotha carecían de ilustre linaje, aún tenien
do en cuenta que descendían de señores feudales de la Edad Media.

El 10 de febrero de 1840, la reina Victoria I del Reino Unido, nacida en la Casa Real de Hannover, se casó con Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha. El hijo de ambos, Eduardo VII (1841-1910) se convirtió, a la muerte de su madre, en el primer rey de la Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha en el Reino Unido, desapareciendo así la Casa de Hannover en Inglaterra. Hay que tener en cuenta que el apellido original de todas las ramas de príncipes de Sajonia es Wettin aunque éste no ha sido utilizado nunca por los reyes de Gran Bretaña de esta familia.

Le sucedió su hijo Jorge V del Reino Unido (1865-1936). Separada ya completamente la dinastía de sus orígenes alemanes, en 1917 cambió su denominación oficial por Casa de Windsor (que alude al castillo de la ciudad inglesa del mismo nombre, construido por Jorge III sobre el emplazamiento de una residencia empleada por los reyes desde el siglo XI), denominación que han conservado los monarcas británicos hasta la actualidad. Bajo su reinado se produjo la independencia de la mayor parte de Irlanda (1922).

Seguidamente ocupó fugazmente el trono su hijo Eduardo VIII del Reino Unido (1894-19
72), cuyo matrimonio con la divorciada Wallis Simpson lo obligó a abdicar el mismo año de su ascensión (1936) en su hermano Jorge VI (1895-1952). Éste, superados sus problemas de tartamudez, mala salud y timidez extrema, se convirtió en un rey muy popular, sobre todo por la dignidad con la que hizo frente a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
En esos años permaneció en Londres para compartir la suerte de sus súbditos bajo los bombardeos alemanes, visitando los frentes de guerra para elevar la moral de las tropas y esforzándose por reforzar su amistad personal con el presidente Roosevelt con el fin de ahuyentar la tentación aislacionista de Estados Unidos. En la posguerra desempeñó con total lealtad su papel de rey parlamentario, colaborando con el gobierno laborista, y hubo de asumir los inicios de la descolonización del Imperio británico.
En 1952, Jorge VI dejó el trono completamente asegurado para su hija Isabel, segunda de su nombre (nacida en 1926), que es la actual soberana.


Bueno, gracias a mis amigos españoles aprendí algo nuevo de la historia Inglesa. Nota mental, tendré
que leer un poco más sobre la rica historia de Inglaterra.
Hasta el próximo post.
Fotografías de arriba hacía abajo
Castillo de Windsor.
Emblema de la Casa Windsor.
El rey Jorge V.

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